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Causas comunes de pérdida de piezas dentales

Enfermedades dentales

El motivo más común de la pérdida de piezas dentales es la enfermedad de las encías (parodontal). En pocas palabras se trata de una infección localizada en las encías y las estructuras de soporte de los dientes que causa la pérdida ósea.

La infección puede avanzar hasta el grado que los dientes se caigan por sí solos, se consideré que su reparación ya no es posible, o bien, que estén demasiado comprometidos para ser útiles y deban ser extraídos.

La caries dental puede avanzar también a tal grado que no sea posible reparar su funcionalidad. La caries también puede provocar infección significativa alrededor de los extremos de la(s) raíz (raíces) lo que hace necesaria la extracción dental para evitar complicaciones infecciosas posteriores.

Por último, los dientes pueden resquebrajarse o fracturarse de tal manera que no puedan conservarse y sea necesario extraerlos. Esto puede suceder como resultado de hábitos de (bruxismo) apretar y rechinar los dientes, o debido a motivos mecánicos relacionados con la falta de soporte suficiente de los otros dientes que causa presión extrema en los dientes que aún tienen funcionalidad.

Traumatismo

Los traumatismos pueden causar pérdida dental de diversas maneras. Un traumatismo puede “tirar” los dientes, como cuando un niño cae de la patineta sobre su cara. No obstante, es común que el traumatismo afecte a los dientes de maneras que no se manifiesten sino hasta meses o años más tarde. Las fracturas de la raíz pueden no ser evidentes hasta cierto tiempo después, cuando se desarrolla una infección. En ocasiones, luego del traumatismo, los dientes pueden tratarse y aparentar estar bien, hasta muchos años después, cuando la resorción de la raíz se vuelve evidente. Esto ocurre cuando el cuerpo reacciona contra sí mismo y causa que las células desgasten la superficie de la raíz, lo que a menudo permite que el hueso invada el defecto que se ha creado.

Los traumatismos de naturaleza más severa pueden afectar también la dentición. Pueden ocurrir defectos significativos de los maxilares, además de los de los dientes, como resultado de un traumatismo. Puede ser posterior a la cirugía de extirpación de un tumor de la boca y/o los maxilares, o como consecuencia de un traumatismo externo, por ejemplo un accidente automovilístico u otras formas de traumatismo contundente o heridas de bala. Estos tipos de traumatismo a menudo pueden estar compuestos por pérdida significativa del volumen óseo o incluso continuidad del maxilar y podrían requerir otras formas de cirugía para reconstruir la anatomía del maxilar, así como posibilitar el remplazo prostético de la pieza.

Ausencia congénita

No es inusual que exista ausencia congénita de una o varias piezas dentales.  Por lo general, el diente primario (de los bebés) está presente, pero no existe el sucesor (diente permanente) para remplazarlo. Con frecuencia, esto será aparente cuando se cambia o se cae el diente primario (por lo general durante la adolescencia). Sin embargo, a menudo el diente primario permanecerá en su lugar y funcionará hasta que falle debido a la falta de soporte por la raíz y otra enfermedad dental. En este momento será necesario extraerlo. Los dientes faltantes con mayor frecuencia son los incisivos laterales y los premolares del maxilar superior.

Antes de colocar un implante dental en el sitio de un diente con ausencia congénita, es importante que su médico verifique que no esté presente un germen dentario (estructura semejante a un quiste) en el maxilar.